Fue como una daga atravesando mi espalda, con un dolor tan intenso que sacaba lágrimas de mis ojos, como arrancándole las plumas a un pájaro inocente.
Sentí que mi mundo se derrumbaba. Mientras miraba al horizonte de encontrar una solución, cómo si tuviera esperanzas de sobrevivir a tal golpe.
Fue tremendo. Nunca lo creí así. Pero sucedió...
Y ya no se podía volver el tiempo atrás...
Entonces, me rendí. Cerré los ojos y caí al suelo...
Pero un ángel retiró esa daga con lágrimas de sangre en sus ojos. Y mi dolor disminuía mientras sentía su cálida mano en mi espalda. Y toda mi sangre derramada, desapareció como por arte de magia. Me extendió su mano divina y me levantó del suelo...
Desperté de un grito y lloré.
Y nunca tuve tantos deseos de ver a ese Ángel de nuevo. Pero nunca será así...
sábado, 24 de abril de 2010
Aureola.
Publicado por VioL€t en 23:40
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