Un niño caminó por aquél sendero sosteniendo su globo de cristal.
Ese sendero; que al principio se tornó hermoso e iluminado por esos débiles pero vitales rayos de sol, se convirtió en un árido camino gris cubierto por negras nubes de angustia, que pronto lloraban sin cesar. El niño se mojó, pero siguió adelante, tratando de que su globo frágil y hermoso no pierda su encanto. El trató de secarlo con su blanca camisa.
El sendero, que mojado y árido se encontraba, pronto se evaporó toda agua que reposaba en el.
Un terrible sol ardiente y furioso asotaba al niño y a su globo. Que lo deshidrataron tan pronto como dieron un paso más en el camino.
Pero el niño continuó. Bajo su ropa reseca el guardaba el globo, lo protegía del dañino sol.
Pronto, el sol disminuyó, el clima era tranquilo.
Hasta que un enorme e imponente árbol de mas de doscientos años se derrumba por un extraño rayo que asotó en la tormenta. El niño no tenía otra salida más que retornar.
Pero no lo hizo. Tan sólo se trepo por las gruesas ramas y logró atravesar aquel edificio natural.
Y luego de esa gran hazaña, limpió al globo de cristal de cualquier hoja que lo haya rayado...
Caminando pausada y tranquilamente, el niño logra divisar una tormenta de arena vecina.
No hizo más que cubrirse a él y a su globo querido, hasta haber pasado la gran cortina de viento.
El se sacudió el cabello de la arena y verificó su globo. Todo estaba en orden y siguió caminando.
Pero luego, una catástrofe más invadió aquel sendero.
Un terremoto sacudió aquel suelo gastado y lo despedazó. Pero lo que verdaderamente despedazó el corazón de aquel niño fue ver a su globo de cristal caer precipitadamente a una pequeña grieta, dejando su globo en pequeños y grandes pedazos esparcidos en el suelo.
El niño, que curiosamente se encontraba descalzo; con lagrimas en los ojos y sangre en sus pies, recogió aquel globo con sus grandes y diminutos pedazos y los guardó en su camisa...
Con amor y dedicación, entre sollozos y orgullo, el niño nunca dejo caer su voluntad.
Y siguió ante la adversidad con su globo "reventado" hacia aquel anhelado oasis.
No dejes que la adversidad destruya tus esperanzas. Me lo digo a mí misma...
martes, 16 de marzo de 2010
Globo de Cristal.
Publicado por VioL€t en 18:20
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 Pensamientos:
Publicar un comentario